THE BEATLES
PLEASE PLEASE ME (1963)

Por José Luis García Daumier

Nota (Sobre 5): 5
Discográfica: Parlophone.
Publicación: Marzo de 1963.
Producción: George Martin.

Personal:
John Lennon - Voz solista, coros, guitarra.
Paul McCartney - Voz solista, coros, bajo.
George Harrison - Voz solista, coros, guitarra.
Ringo Starr - Batería.

1. I Saw Her Standing There (Lennon/McCartney)
2. Misery (Lennon/McCartney)
3. Anna (Go To Him) (Alexander)
4. Chains (Goffin/King)
5. Boys (Dixon/Farrell)
6. Ask Me Why (Lennon/McCartney)
7. Please Please Me (Lennon/McCartney)
8. Love Me Do (Lennon/McCartney)
9. P.S. I Love You (Lennon/McCartney)
10. Baby, It's You (David/Bacharach/Williams)
11. Do You Want To Know a Secret? (Lennon/McCartney)
12. A Taste of Honey (Scott/Marlowe)
13. There's a Place (Lennon/McCartney)
14. Twist and Shout (Medley/Russell)

Si se hiciera una lista con las preguntas más frecuentes de la música pop, con toda seguridad una de ellas sería la de cuál es el mejor disco de los Beatles. Aunque tradicionalmente este papel se le ha dado de forma mayoritaria a Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, por ser quizá el más conocido o al que más se ha acercado el público profano, un debate con un mínimo de profundidad nos compromete y nos pone en una situación difícil.

No es para menos. Decir que los Beatles fueron un grupo enorme, quizá el mejor de todos, el de más importancia, es caer en la reiteración, en una verdad bastante tonta por obvia. Pero hay que plantearse cuál fue su verdadera importancia, en qué reside la explicación para que la fuerza de su música e incluso su estilo pervivan hoy día y se mantengan frescos y actuales, aunque al margen de modas.

En primer lugar, observando con la perspectiva del tiempo lo que fue su camino musical, parece sensato pensar que la importancia de los Beatles radica en la enorme cantidad de canciones excepcionales que compusieron, algo en lo que ningún otro grupo puede hacerles sombra. Y se trató de composiciones que en la mayoría de los casos marcaron una época y definieron los caminos del pop. Un asunto muy distinto es que estas canciones cristalizaran en un disco que pudiera considerarse una obra maestra. Si de algo adolecen los discos de los Beatles, es de su fastidiosa tendencia a imperfecciones puntuales que acaban afectando a la valoración general, si se es estricto y objetivo. Creo que todos estaremos de acuerdo en que la mayoría de las veces las canciones cantadas por Ringo son irritantes (con la gloriosa excepción de "With A Little Help From My Friends"), que George Harrison llega a ser muy pesado con sus canciones de aires orientales y que McCartney, pese a su brillantez general como compositor, incurre de vez en cuando en horteradas imperdonables.

Podemos poner el caso de Revolver, que sería una obra maestra si no incluyese "Yellow Submarine" en su listado, una canción boba, ramplona y aburrida donde las haya. Algo así ocurre en Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band: alguien podría haberle robado el sitar a Harrison para evitar que perpetrase los cinco infernales minutos de "Within You, Without You", y McCartney parece empeñarse en derrumbar su extraordinario trabajo en ese disco con una canción que no está a la altura, "When I'm Sixty-Four". Años antes había estropeado del mismo modo otro estupendo disco, Rubber Soul, con el sentimentalismo barato de "Michelle".

Es innegable que su época más experimental está repleta de canciones geniales, y que su psicodelia colorista dejó huella indeleble en el pop. Sin embargo, en lo que respecta a álbumes completos, se ven superados en el cuerpo a cuerpo por los gigantes de aquellos años. Sgt. Peppers es vapuleado por Pet Sounds, un disco perfecto de principio a fin, plagado de melodías celestiales y de himnos para divinidades. Lo mismo ocurre si lo enfrentamos a Forever Changes de Love, una obra psicológicamente turbadora y musicalmente espléndida, el fiel reflejo del conflicto de una mente consigo misma bajo el tamiz de las drogas.

El impulso que los Beatles dan al pop a partir del 66 (Revolver) es notable, pero otros lo hacen mejor, con obras más influyentes o más sólidas al paso del tiempo. De todos modos, ya podían estar tranquilos. Su obra más importante, la que no sólo cambió el pop, sino que lo inventó, empieza en 1963 con Please Please Me, en mi opinión su mejor disco, y se extiende al menos hasta 1965, fecha de publicación de Help!.

Please Please Me es un disco que puede alzarse como estandarte de lo mejor que los Beatles dieron de sí mismos: el pop sin mayores complicaciones, sencillo, directo y excepcional en sus formas. El pop como música de juventud perenne, llena de entusiasmo y de ganas de emocionar, vibrante y fresco. Todos estos adjetivos pueden aplicarse al primer disco de los Beatles, terriblemente novedoso en la época por distintos motivos: la aparición de canciones pop inmediatas, rápidas y de estructuras intachables. El rasgueo de guitarra entrecortado, muy cercano a la percusión, sobre el que se sostenían las melodías hasta evaporarse al final de la canción. La perfecta conjunción de las voces, siguiendo el ejemplo de los grupos de chicas. No es extraño que esta original visión de la música calara hondo entre los oyentes de la época, que sucumbieron a las sensaciones propiciadas por aquellos calurosos himnos de juventud.

Todas las canciones del álbum participan del mismo entusiasmo, del mismo latido de vida, y lo hacen con una regularidad que pocas veces más lograrían los Beatles. Please Please Me empieza con la imparable "I Saw Her Standing There", compuesta por Paul, un cañonazo rock de estribillo enérgico, ideal para abrir el disco, toda una declaración de intenciones. Pero enseguida toma Lennon el mando: "Misery" es una genial canción de desamor, y una de las pruebas de que en aquellos años es John el mejor compositor de los Beatles, el que logra las mejores canciones de acuerdo con las intenciones del grupo. La melodía de esta canción se sostiene sobre un ritmo constante que hace de sus dos minutos escasos una fuente de placer inagotable.

"Ask Me Why" mantiene la altura con dignidad, una delicia pop con importancia de la conjunción entre las voces por la que es fácil dejarse vencer. Sin embargo, no puede dejar de sentirse un tanto modesta por la genialidad que tiene delante: la canción "Please Please Me" es una maravilla, una de las mejores composiciones pop de la historia. Lennon logra la síntesis de lo mejor de los Beatles y, de paso, del pop en general: una canción de estribillo invencible, de fuerza rítmica, pegadiza y de una inmediatez que pone los pelos de punta. En una palabra: emocionante. "Love Me Do" sirve de relajación ante tamaña experiencia musical, con su ritmo calmado y las voces tranquilas, casi desapasionadas. Esta tranquilidad da paso a una gran canción de Paul: "P.S. I Love You", donde queda patente su facilidad para la melodía, la habilidad para armar una composición sencilla y soleada idónea para acoger enamoramientos y palabras de amor.

John se deja llevar por esta misma forma de hacer y compone "Do You Want To Know a Secret?", donde la historia de amor incorpora, además, ciertos toques de magia disneyana que enriquecen la canción y la convierten en un placer sereno y memorable. Pero pronto llega otro trueno: con "There's A Place", Lennon deja claro, de forma definitiva, que él ha sido quien ha ganado la partida, y se erige como rey para los siguientes cuatro discos, los de la época genuinamente Beatle. "There's A Place" es otra muestra del talento compositivo de John, consciente de haber captado el espíritu del cambio de la música en aquellos años y de tener el talento necesario para llevarlo a cabo en forma de canciones. Se trata nuevamente de una composición pop por excelencia, donde el ritmo inagotable amarra una de las florituras melódicas más inspiradas del futuro reivindicador social, y que el público en poco tiempo podrá volver a gozar, esta vez en formato single, en joyas como "From Me To You" o "I Want To Hold Your Hand" (que los catapultaría en Estados Unidos).

Las versiones que aparecen en Please Please Me se acoplan perfectamente a las propias y las cohesionan en un disco que no tiene ni un minuto de más. "Anna (Go To Him)" entronca con el pop despreocupado que el disco ha adoptado como lema, y despliega en tres minutos una melodía veraniega que John ejecuta a la perfección ayudado por las voces de Paul y George. "Chains" es un Rythm & Blues ágil de impulso melódico, mientras que con "Boys" los Beatles se desplazan hacia una vertiente más rock.

En "Baby It's You", una de las versiones clásicas del grupo, vuelven al pop refinado y elegante, cargado de emoción, y muy distinto de los apuntes épicos de "A Taste Of Honey", brillante tema de sutil melancolía. El disco lo cierra "Twist And Shout": los Beatles no podían haber elegido como punto final una mejor canción que, significativamente, condensará las ganas de vivir y la fuerza de la juventud.

Es necesario lamentar que "Hold Me Tight", un estupendo tema de McCartney, fuese finalmente descartado, aunque apareció en el segundo disco, With The Beatles. En contrapartida, y por suerte, Ringo no ha cantado ninguna canción y George tendrá que esperar al segundo disco para grabar una canción propia ("Don't Bother Me": la primera y también la mejor canción de Harrison, tan buena que casi parece de Lennon).

Please Please Me llegaría sin problemas al número 1 y propiciaría la vuelta de tuerca del pop. Se trata de un inolvidable primer disco, a raíz del cual se gestaría la carrera más legendaria de la historia de la música y surgirían infinitos imitadores. Incluso la portada, con los cuatro Beatles sonrientes y asomados a una baranda, es claro reflejo del nuevo espíritu que la banda aportaba al pop, un impulso que se mantendría imborrable con el paso de los años. No podemos olvidar que, por ejemplo, una de las mejores canciones de Pete Townshend, "The Kids Are Alright", no hubiera existido nunca sin los Beatles.

A lo largo de los años setenta su influencia se revitaliza en grupos de power pop como Dwight Twilley Band, Badfinger, Cheap Trick, The Nerves, Squeeze o Elvis Costello. El pop fresco y entusiástico se retoma en los noventa, con grupos como Redd Kross, The Posies o, especialmente, Teenage Fanclub.

La revisión de este disco debería cerrarse con una última recomendación: un álbum del 76 pero de espíritu anacrónico, Shake Some Action, de los Flamin' Groovies. Los integrantes de esta banda se deciden a hacer la versión alternativa de Please Please Me, el disco que hubieran grabado los Beatles en un universo paralelo. Al igual que su referente, en el que los Flamin' se fijan de forma obsesivamente deliciosa, el disco está salpicado de versiones e incluye perfectas canciones pop que Lennon y McCartney podrían haber compuesto en otra vida imaginaria, incluso imitando los títulos que los dos Beatles ponían a sus canciones.

Se trata, sin duda, del mejor legado de los Beatles genuinos, los de la primera época (recordemos: los cuatro primeros discos). Ni el aire de locura ingeniosa y divertida de Rubber Soul, ni la espléndida colección de canciones que es el White Album, ni la madurez y el estallido de talento de Abbey Road podrán compararse a las promesas de juventud infinita de Please Please Me.

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