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LA CULTURA MOD

Por Daniel R. Caruncho.

Si hablamos de la escena musical británica de los sesenta hemos de hacer una mención especial a la cultura Mod. A diferencia, de otros movimientos como el Hippy, el Punk o el Skinhead, el Mod es un movimiento prácticamente desconocido para la gente poco puesta en estos temas de tribus urbanas y demás.

Para empezar, decir que la política no tiene nada que ver con los Mods, la música es lo único importante. El individualismo, la elegancia, las ganas de destacar y de pasárselo bien son los rasgos que mejor definen esta cultura juvenil que tuvo su auge a mediados de los magníficos sesenta.

Los orígenes del movimiento Mod se remontan a finales de los 50. Por los clubs del Soho londinense empezaban a aparecer chicos (de clase trabajadora en su mayoría) vestidos impecablemente, con trajes de mohair y un corte de pelo pulcro. Eran los Modernistas, o Mods, fanáticos del Modern Jazz (de ahí el término Mod). Como dato curioso, hay una hipótesis (hay muchas y variadas) que sitúa el origen de los Mods en la comunidad gay londinense, pero esta teoría tiene muy poca aceptación. ¿Homofobia?

A comienzos de los sesenta los Mods fueron convirtiéndose poco a poco en la cultura juvenil predominante, imponiéndose sobre la otra tribu por excelencia de la época, los Rockers, de los que hablaremos más adelante. Ya en los 60, los Mods pasaron a adueñarse de más estilos musicales aparte del Modern Jazz: el Rhythm and Blues, el Soul y el Ska traían de cabeza a estos jóvenes tan sofisticados. Discográficas como la mítica Tamla Motown o Stax eran las favoritas. El gusto por el Ska vino dado por la convivencia entre los Mods y los inmigrantes de Jamaica. Los rude boys jamaicanos ejercieron una fuerte influencia sobre los Mods, que (aparte de la fascinación por los ritmos jamaicanos) adoptaron algunas características del estilo de vestir de sus nuevos compañeros de fiesta, como el Pork Pie, unos sombreros de ala estrecha.

La scooters también se fueron incorporando poco a poco a la imagen Mod. Esto surgió más bien por necesidad, pues el tener una scooter, bastante asequible y al alcance de los jóvenes trabajadores, facilitaba mucho las salidas nocturnas. Vespa y Lambretta fueron las marcas adoptadas, y modelos como la Lambretta TV175 o la Vespa GS160 cuajaron rápidamente entre los Mods. La scooter se convirtió en un reflejo del ansía de destacar de los Mods, que competían entre ellos para ver quién tenía más retrovisores, bocinas o luces. Según cuentan algunos libros, lo de añadir espejos extra vino como una respuesta rebelde tras la aprobación de una ley que obligaba a llevar un mínimo de un retrovisor, algo opcional hasta entonces.

Otro icono Mod es la parka, cuyo uso fue también fruto de la necesidad (el frío conduciendo una scooter o durmiendo al aire libre puede ser insufrible). La parka más popular fue la del ejército americano, la denominada fish-tail, por recordar a una cola de pez.

Ya va siendo hora de que hablemos del vestuario característico de los Mods... Como habíamos comentado al principio, los trajes de mohair eran muy aceptados, pues así se intentaba emular a los músicos de Modern Jazz. Las corbatas estrechas, los trajes tonic (que tenían un color diferente según la luz) y los pantalones sta-prest (sin pinza y con una línea que no desaparecía ni al planchar) formaban también parte del vestuario de cualquier Mod que se preciara. Las camisas Ben Sherman, con el detalle de sus botones extra en las mangas y detrás del cuello, eran muy buscadas, al igual que los polos Fred Perry o las chaquetas Harrington (llamadas así porque las vestía un personaje televisivo con ese nombre). Respecto al calzado, los zapatos de bolera eran lo más "in", al igual que las Dessert Boots o los Loafers (zapatos de vestir con una especie de tiras de cuero y unas borlitas).

Los All-Nighters, fiestas que duraban toda una noche, eran un aspecto básico. Los Mods, haciendo gala de sus mejores ropas, acudían dispuestos a bailar durante toda la noche, consumiendo anfetaminas si era necesario. Las Purple Hearts o las Blues eran las drogas más populares. El que la mayoría de Mods fueran trabajadores fomentaba este consumo de estimulantes, pues así se conseguía llevar mejor un estilo de vida tan duro. Cabe recordar que en la canción "My Generation" de los Who (todo un himno Mod), Roger Daltrey imita los efectos que producía el Speed a la hora de hablar.

Ya en 1964, con el auge del Beat y la British invasion, el movimiento Mod se encontraba ya en su máximo apogeo. Empezaban a aparecer grupos Mods como los Small Faces, los Action, los Creation o John's Children, por enumerar a unos pocos. Otros, como los Who (o los mismos Beatles, con su corte de pelo), adoptarían la estética Mod como una estrategia meramente comercial. Sin embargo, la opinión pública no veía bien del todo a estos jovenzuelos anfetamínicos.

Los Rockers, adoradores del rock'n'roll blanco, con sus tupés, sus chaquetas de cuero y sus potentes motocicletas Harley Davidson y Triumph, eran la antítesis de los Mods. Así pues, la fricción era constante entre las dos culturas, y episodios violentos como los de Brighton (centro de pregrinación Mod) o Hastings en 1964 contribuyeron a fomentar una imagen negativa del movimiento.

En 1966 la escena comenzó a desintegrarse. Entre los motivos de esta decadencia encontramos el simple hecho de que los Mods iban creciendo, y ya no estaban para líos de pandillas y demás. La presión de una opinión pública desfavorable también contribuyó en gran medida a este declive de la escena, así como el impacto de la psicodelia, que hizo que muchos abrazaran la moda del Flower Power. Entre las nuevas corrientes surgidas de la desintegración del movimiento Mod destacarían los Hard Mods, jóvenes de los barrios obreros más duros, que con el tiempo pasarían a ser conocidos como Skinheads.

El movimiento Skinhead, muy ligado al Mod (y que nada tenía que ver con los grupos neonazis), tendría su auge en 1969, pero en la primera mitad de los setenta iniciaría un proceso de decadencia del que se recuperaría en 1977, con la explosión del Oi! y la 2Tone.

Entonces, a finales de los setenta llegaría la segunda ola Mod. The Jam, liderados por Paul Weller, iniciarían un estilo (el Power Pop, mezcla del Punk y el pop de mediados de los sesenta) que crearía escuela. El estreno de la adaptación al cine de "Quadrophenia" contribuiría también en esta vuelta a los sesenta. Así, surgirían incontables bandas Mods como los Chords, Secret Affair, los Circles o los Lambrettas, por nombrar a unos cuantos. Sin embargo, ya entrados en los ochenta, este auge fue decayendo, y las bandas se irían desintegrando.

Hoy en día el movimiento Mod sigue presente, y festivales anuales como el Euro Ye-yé de Gijón o el Isle Of Wight en Inglaterra confirman que la llama de los sesenta todavía no se ha apagado. Y que dure muchos años más.

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