THE ROLLING STONES
BEGGARS BANQUET (1968)

Por Daniel R. Caruncho.

Nota (Sobre 5): 5
Discográfica: Decca/ABKCO.
Publicación: Noviembre 1968. Grabado en los Olympic Studios de Londres.
Producción: Jimmy Miller.

Personal:
Mick Jagger - Voz solista y coros, guitarra, harmónica y percusión.
Keith Richards - Guitarra acústica y eléctrica, bajo, voz solista y coros.
Brian Jones - Guitarra eléctrica y slide, mellotron, sitar, shehani, pandereta, harmónica y coros.
Bill Wyman - Bajo, coros, maracas y percusión.
Charlie Watts - Batería y percusión.

Personal adicional - Nicky Hopkins (piano y órgano), Rocky Dijon (percusión), Glyn Johns y Eddie Hedges (ingenieros), Marianne Faithfull y Annita Pallenberg (coros), Ry Cooder (mandolina), Rick Grech (violín).

1. Sympathy for the Devil (Jagger/Richards) - 6:14
2. No Expectations (Jagger/Richards) - 3:52
3. Dear Doctor (Jagger/Richards) - 3:19
4. Parachute Woman (Jagger/Richards) - 2:17
5. Jigsaw Puzzle (Jagger/Richards) - 6:07
6. Street Fighting Man (Jagger/Richards) - 3:10
7. Prodigal Son (Wilkins) - 2:47
8. Stray Cat Blues (Jagger/Richards) - 4:32
9. Factory Girl (Jagger/Richards) - 2:06
10. Salt of the Earth (Jagger/Richards) - 4:43

Consulte cualquier biografía de los Rolling Stones, cualquier web, cualquier enciclopedia musical, y a la hora de hablar de Beggars Banquet siempre leerá lo mismo: que se trata de uno de los trabajos más brillantes de la banda de Jagger y Richards (si no el mejor) y que, por lo tanto, se sitúa a la cabeza de la larga lista de discos imprescindibles del siglo XX. Así pues, tanta unanimidad es significativa, y cualquiera la verá justificada con una sola escucha de esta obra maestra del rock.

Para hablar de Beggars Banquet es conveniente remontarse a 1967: los Rolling Stones estaban padeciendo el acoso policial por culpa de las drogas y, si eso no fuera poco, el ambicioso Their Satanic Majesties Request había decepcionado hondamente a crítica y público, con lo que la banda se encontraba en un profundo bache. ¿Por dónde pasaba la solución? Pues por una vuelta a las raíces, con lo que la psicodelia debía dar paso de nuevo al R&B y blues-rock más feroz y sucio. Así pues, Beggars Banquet realiza un recorrido por los oscuros sonidos de Chicago y el blues del delta del Mississippi, sin olvidarse de hacer incursiones en el country, el gospel, el folk, el rock o incluso la samba.

La misma portada del disco, un water ensuciado por grafitos, ya dejaba claro que los bad boys por antonomasia de las islas británicas volvían al ruedo por la puerta grande, y la misma Decca retrasaría el lanzamiento del LP para intentar cambiar la carátula (se llegaría a publicar una serie limitada de vinilos con una portada blanca, que hoy en día son un preciado objeto de coleccionismo).

También es básico señalar que Beggars Banquet significó el final de la era Brian Jones - y, en consecuencia, se trata del último disco grabado por la formación original de los Rolling Stones - y el principio de la denominada "Época Dorada" , que finalizaría en 1972 con el antológico Exile On Main Street. También se trata del primer álbum producido por Jimmy Miller, el hombre que conseguiría extraer el mejor sonido de la banda.

Como no podía ser menos, uno de los más geniales LPs de los Rolling Stones abre con una de las mejores (personalmente, creo que la mejor) composiciones de Jagger/Richards: "Sympathy For The Devil". Seguramente, sin Marianne Faithfull la canción no habría visto nunca la luz, pues fue ella la que le proporcionó a Jagger la inspiración al prestarle la novela El maestro y Margarita, del escritor ruso Bulgakov. El argumento del libro, en el que el Diablo aparece en la Rusia de los años treinta poniendo patas arriba el orden ya establecido, serviría de base para la letra de "Sympathy For The Devil", donde Lucifer se presenta a la audiencia como un "hombre de riquezas y buen gusto" que ha presenciado todas las maldades del hombre. Pero la lúcida letra del tema esconde algo más que las fanfarronadas de Satán: es la denuncia del lado oscuro que todos tenemos, y de las atrocidades de las que todos somos cómplices (idea que queda patente con el polémico verso de "Grité: ¿Quién mató a los Kennedy?/ Cuando después de todo / Fuimos tú y yo"). Sin embargo, los sectores más conservadores de la época no parecieron estar por la labor de captar la verdadera intención de los espléndidos versos de Jagger, con lo que no tardaron en asegurar que la banda practicaba el satanismo (si bien es cierto que Annita Pallenberg, ex-compañera de Brian Jones y pareja de Richards por aquel entonces, sí que se movía por ambientes satánicos). Si esto no fuera poco, se aseguró que "Sympathy For The Devil" había sido el detonante del asesinato del joven negro Meredith Hunter en Altamont (cuando realmente, en contra de la leyenda, en el momento de la tragedia sonaba "Under My Thumb"), con lo que la banda dejaría de tocarla en vivo durante casi ocho años.

Si la letra de "Sympathy For The Devil" brilla con luz propia, en el plano musical no se va a la zaga. El tema empezó como un blues-rock, pero fue evolucionando hasta convertirse en una samba-rock gracias a la introducción de congas y bongos, como bien se aprecia en el film documental de Jean Luc Godard: One Plus One (en algunos países titulado Sympathy For The Devil), que recoge todo el proceso de grabación de esta joya del repertorio Stone. La canción se va construyendo poco a poco, con elementos que se van sumando a la melodía hasta alcanzar un clímax final estremecedor. "Sympathy" abre fuego con la brillante percusión de Rocky Dijon, que junto con el hipnótico ritmo de las maracas de Wyman consigue transportarnos a las profundidades de la selva amazónica, mientras que los "woo-woo" del coro dan el toque perfecto a la recreación de una atmósfera infernal. Es digno de mención el piano de Nicky Hopkins, que aguanta una gran parte del peso de la melodía, así como el explosivo bajo de Keith Richards, que aquí no tiene nada que envidiar a Wyman (ni a John Entwistle). Pero lo que realmente eleva a "Sympathy" a la categoría de obra maestra es su solo de guitarra: con las notas justas y un sonido cortante como el filo de una navaja, parece que las puertas del Averno se abran a nuestros pies. En principio el genial solo es obra de Richards, pero algunos estudiosos (por ejemplo, James Karnbach y Carol Bernson en el libro It's Only Rock 'N' Roll: The Ultimate Guide to the Rolling Stones) defienden la idea de que Brian Jones es el verdadero artífice de esas punzantes notas. De todas formas, el directo de Get Yer Ya-Ya's Out! demuestra que Richards es capaz de igualar, e incluso mejorar, lo hecho en estudio. Por último, cabe destacar el papel de Jagger, metido por completo en el rol de Satán. Los susurros del principio van dando paso a una completa transfiguración, que culmina cuando Jagger funde sus diabólicos gritos con la endiablada guitarra de Richards, haciéndonos pensar si realmente el cantante de los Stones no está poseído por el mismísimo Lucifer.

Después de la tempestad llega la calma, y lo hace en forma de balada: "No Expectations" demuestra que los chicos malos por excelencia también saben hablar de desamores y tocar con gran sensibilidad. A medio camino del blues y el country, la canción brilla por su instrumentación acústica y la melancólica voz de Jagger, si bien todo el protagonismo se lo lleva Brian Jones con su guitarra slide, bordando una de sus mejores contribuciones a la banda y que hace increíble el hecho de que el rubio guitarrista se encontrara ya en una fase terminal, tanto psíquica como físicamente."No Expectations" apenas ha aparecido desde entonces en los conciertos de la banda, si bien fue la cara B del único sencillo extraído del LP.

"Dear Doctor" sigue apostando por el country acústico, pero esta vez en tono de parodia. La letra es una divertida historia de un chico obligado a casarse con "una cerda con las piernas arqueadas", que al final acabará huyendo a Virginia para ir a parar a los brazos del primo del desdichado protagonista. Es destacable el papel de Richards en la harmonía vocal, así como el hilarante momento en el que Jagger adopta la voz de la prometida del protagonista de este tema que evoca los viejos temas rurales del siglo XIX.

El retorno de los Stones al terreno del blues-rock se produce en "Parachute Woman", donde guitarras afiladas, harmónicas que invocan el espíritu de Chicago y voces desafiantes se dan cita en una composición de alto voltaje sexual. La grabación de las guitarras se realizó con los medios más rupestres (una simple grabadora), para obtener así ese sonido tan sucio y distorsionado que evoca lo mejor de Howlin' Wolf. Por desgracia, estamos ante otra de esas canciones olvidadas por la propia banda, que apenas la han rescatado en sus directos.

"Jig-Saw Puzzle" es un espléndido broche final para la cara A del álbum. Gran parte del encanto de la composición reside en su letra de clara influencia dylaniana, mientras que en el plano instrumental destaca la guitarra slide, teóricamente obra de Brian, así como la espléndida línea de bajo dibujada por Richards y el consistente piano de Hopkins, que constituye el esqueleto principal de la melodía. Pese a su brillantez, este tema jamás ha sido tocado en directo.

La cara B comienza con "Street Fighting Man", uno de los puntos álgidos de Beggars Banquet. Inspirándose en los hechos del Mayo del 68, Jagger exhorta a la gente a salir a las calles para llevar a cabo una revolución. La letra es un reflejo de las inquietudes políticas que el cantante de los Stones vivía por aquel entonces, cercano a las posturas de izquierda radical y anarquistas (incluso llegó a plantearse la posibilidad de dedicarse activamente a la política). Se puede pensar que es una ironía enarbolar la bandera de la revolución cuando se es millonario, pero es que los Stones recuerdan en la canción que ellos no forman parte de eso, pues son sólo músicos: "Pero, ¿qué puede hacer un pobre chico / Excepto cantar en una banda de rock? / Porque en la soporífera Londres / No hay lugar para un luchador callejero".

Uno de los aspectos más interesantes de "Street Fighting Man" es que, pese a su dureza y contundencia, en la grabación no intervienen instrumentos eléctricos (aparte del bajo). El riff del principio fue grabado con una vieja grabadora, con lo que se consiguió ese sonido tan distorsionado que hace pensar que Keith emplea la guitarra eléctrica en lugar de la acústica. Charlie Watts es la otra estrella de la canción gracias a su contundente batería (en este caso, Watts tocaba un simple kit de práctica, parecido a una batería de juguete), muy en la onda de "Get Off Of My Cloud" o "Paint It Black", mientras que Brian Jones se luce en el sitar, creando una atmósfera muy interesante en los estribillos. "Street Fighting Man" fue la cara A del único sencillo extraído del LP, pero sufriría la censura debido a su portada (una foto de los disturbios del 68 en Los Ángeles), que ahora alcanza precios astronómicos en el mercado de coleccionistas. Es interesante escuchar la versión primigenia de la canción, titulada "Pay Your Dudes" y con una letra completamente distinta.

Al igual que ocurría en la cara A, a un tema incendiario e intenso le sucede uno más calmado e intimista: "Prodigal Son", un viejo blues del Reverendo Robert Wilkins que narra la parábola bíblica del Hijo Pródigo. Pocos habrían osado en 1968 a grabar un blues con un estilo tan tradicional y anacrónico, con un sonido que nos transporta directamente al delta del Mississippi. Una vez más, Richards destaca en la guitarra acústica, mientras que Jagger se luce en el apartado vocal con su caracterización como viejo bluesman.

"Stray Cat Blues" tiene bien poco de blues y mucho de rock. Con una letra muy políticamente incorrecta (la relación sexual entre un hombre y una adolescente de 15 años), los Stones suenan más salvajes que nunca. Richards se encarga de las dos guitarras que suenan por cada canal de audio, consiguiendo un sonido tan crudo como el del solo de "Sympathy For The Devil", mientras que Rocky Dijon vuelve a lucirse con una percusión que encaja perfectamente con el espíritu salvaje del tema, que desprende erotismo por todos los lados.

Con "Factory Girl" los Stones hacen una incursión en el country-folk más añejo, siguiendo con el estilo humorístico de "Dear Doctor". Mandolinas y violines nos transportan a la Irlanda de finales del XIX, mientras que Jagger muestra una vez más sus dotes conseguir captar a la perfección la voz de un chico de provincias que espera a su mujer ideal.

El último tema del LP es "Salt of the Earth", una primitiva versión del magnífico "You Can't Always Get What You Want" que aparecería en el siguiente álbum de la banda. Esta oda a la clase trabajadora (siguiendo con el espíritu de izquierdas de "Street Fighting Man") repite los elementos presentes a lo largo de Beggars Banquet: el poderoso piano de Nicky Hopkins como importante base melódica, las guitarras acústicas de Richards y la ocasional aparición de la guitarra slide presuntamente obra de Brian. Como ya sucediera en "Something Happened To Me Yesterday (Between The Buttons, 1967 ), Keith se atreve a cantar en los primeros versos, mientras que los coros de la acelerada parte final corren a cargo de las novias de Richards y Jagger por aquel entonces, Annita Pallenberg y Marianne Faithfull, que dan así un toque gospel ideal para cerrar el disco.

Así pues, ¿qué más de le podría pedir a un disco que no ofrece ni un minuto de mediocridad? Pues la inclusión de "Jumpin' Jack Flash", la cara A del single que había sido publicado poco antes que el LP. Grabado durante las mismas sesiones que Beggars Banquet, aún es un misterio la no inclusión en el álbum de uno de los temas más contundentes y salvajes del extenso catálogo de los Rolling Stones (la cara B del single, la espléndida "Child Of The Moon", era un descarte lógico por su orientación más psicodélica).

Por otro lado, es muy interesante hacerse con algún disco pirata que recoja tomas alternativas y descartes de las fructíferas sesiones de Beggars Banquet. El disco más recomendable es RSVP, del sello Cool Blokes. Este pirata, además de contar con numerosas tomas alternativas (la mayoría con cambios sutilísimos), ofrece la posibilidad de disfrutar de temas como "Stuck All Alone", "Two Trains Running" (versión de 10 minutos del clásico de Muddy Waters, con un interesante duelo de guitarras entre Brian y Keith) o "Sweet Lucy" (composición de Wyman que aparecería en el recopilatorio Metamorphosis), que podrían haber tenido cabida perfectamente en el producto final.

Volver a Discos

Significado de emojis

Send this link to google